Hoy, en este espacio manifestamos la importancia de defender las plazas de mercado, espacios que no pueden seguir siendo demolidos ni olvidados. Aquí no se trata solo de paredes y techos: se trata de patrimonio, de historia, de campesinos y campesinas, de vivanderos y vivanderas que han levantado a sus familias con dignidad desde la madrugada.
Las plazas deben renovarse, deben revivirse y convertirse en el corazón de la economía popular. No podemos permitir que se pierdan mientras avanza la intermediación o mientras importamos lo que aquí producimos con esfuerzo.
Con este proyecto de ley buscamos que en un futuro no muy lejano se reconozca la profesión del vivandero, que se garanticen derechos laborales, seguridad social y una vejez digna. Esta es una lucha por la dignificación, por el trabajo justo y por devolverle a las plazas de mercado el lugar que merecen en Colombia.


