Dejamos constancia de un hecho grave que ocurrió en la sesión conjunta conmemorativa del Día de las Víctimas. Mientras las víctimas del conflicto estaban presentes en el Salón Elíptico, algunos representantes a la Cámara y senadores decidieron retirarse, rompiendo el quórum y obligando a levantar la sesión.
No es un hecho menor. Es una señal equivocada y profundamente irrespetuosa con quienes han sufrido la violencia en nuestro país. Las víctimas no pueden seguir siendo tratadas como un acto protocolario ni como un discurso de ocasión. ![]()
Ese día, solo estuvimos 19 representantes y 8 senadores, insuficientes para continuar con la sesión. ¿Qué mensaje le estamos enviando al país y, sobre todo, a las víctimas?
Aquí hay que decirlo con claridad: la reparación no se construye con homenajes simbólicos, se construye con presencia, con compromiso y con decisiones concretas. Las víctimas necesitan garantías reales, respaldo institucional y una reparación integral y oportuna.
La política debe estar a la altura de su dolor y de su dignidad. Honrar a las víctimas también implica quedarse, escuchar y responder.
No podemos normalizar la indiferencia. Este es un llamado a la responsabilidad política y al respeto por las víctimas de Colombia.


