17 de Junio de 2026
Quiero compartir con ustedes una reflexión profunda después de estos casi cuatro años en la Cámara de Representantes.
No me voy con la satisfacción plena que hubiera querido tener. Me voy con la tranquilidad de haber cumplido mi deber, pero también con la preocupación de haber encontrado una institución donde, en muchas ocasiones, la indisciplina, el ausentismo, la falta de compromiso y la incoherencia terminan afectando las decisiones que impactan la vida de millones de colombianos.
Muchos luchan intensamente para llegar al Congreso, pero una vez elegidos, algunos olvidan la responsabilidad que asumieron con quienes depositaron su confianza en ellos. El país merece representantes comprometidos, presentes y dispuestos a trabajar por la gente.
Pero también quiero invitarlos a reflexionar sobre algo aún más importante: el tipo de liderazgo que queremos para Colombia.
En este video podrán escuchar declaraciones de un candidato presidencial que ha manifestado su intención de “acabar” con la izquierda radical. Más allá de las diferencias ideológicas que puedan existir entre los colombianos, debemos preguntarnos si el camino para construir una mejor nación es la confrontación permanente o el respeto por quienes piensan diferente.
La democracia se fortalece cuando las ideas compiten con argumentos, no cuando los contradictores son vistos como enemigos. Colombia necesita más diálogo, más respeto y más capacidad de construir acuerdos, no más divisiones entre compatriotas.
Por eso les hago una pregunta sencilla: ¿queremos un país donde las diferencias políticas se tramiten mediante el debate democrático o uno donde el lenguaje de la confrontación y el señalamiento se convierta en la regla?
Los invito a ver este video y sacar sus propias conclusiones.



