Madres cabeza de hogar, adultos mayores y personas con discapacidad siguen luchando por una vivienda digna, mientras los costos aumentan y las respuestas no llegan.
¿Cómo es posible que un proyecto de vivienda de interés prioritario pase de 26 millones a más de 80 millones?
¿Cómo es posible que después de 3 años las familias sigan pagando arriendo sin soluciones claras?
Esto no puede seguir siendo un elefante blanco. Aquí hay recursos públicos, pero sobre todo hay sueños y derechos que deben ser respetados.
Hoy alzamos la voz junto a la comunidad y le solicitamos a la ministra de vivienda una intervención urgente, que escuche directamente a los beneficiarios y dé soluciones reales.
Porque cuando se trata de la gente, no hay excusas.
Y si lo dice Parrado, póngale cuidado.
Seguimos firmes, en el territorio y del lado de la gente.



