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Villavicencio no puede seguir esperando por agua digna
Hoy, desde la plenaria de la Cámara de Representantes, dejo constancia de una realidad que vive nuestra gente: estamos a punto de cumplir casi un año sin un servicio continuo de agua, sin las 24 horas que merece cualquier ciudadano. Por eso, quiero hacer un reconocimiento a la Viceministra de Aguas y a su equipo, quienes atendieron nuestra solicitud y hoy escucharán a los ciudadanos de Villavicencio, a sus gremios y sectores. Porque el agua no es un favor: es un derecho fundamental y una condición básica para el desarrollo de cualquier sociedad.
Pero también hay que decirlo con claridad: lo que Villavicencio necesita no es más improvisación. En el Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 y en el Plan Plurianual de Inversiones quedó escrito, como mandato ciudadano en los diálogos regionales vinculantes, la construcción de una nueva alternativa de acueducto para nuestra ciudad. Hoy somos cerca de 550.000 habitantes que exigimos que se cumpla la ley. Sabemos que hay esfuerzos por recuperar el sistema actual, pero eso no reemplaza lo que está mandatado: un nuevo acueducto que responda al crecimiento real de Villavicencio en todos sus sectores.
Desde esta curul hago un llamado firme pero respetuoso: al Gobierno Nacional, al Gobierno del Meta y a la Alcaldía de Villavicencio, trabajemos de manera articulada para hacer realidad este proyecto. El Plan Nacional de Desarrollo es de obligatorio cumplimiento, y aún en el tiempo que queda de gobierno se pueden dar pasos concretos, como garantizar los recursos para los estudios de factibilidad. Villavicencio espera respuestas, no excusas. Queremos soluciones estructurales, queremos un nuevo acueducto.



