Otra vez el Congreso no le está cumpliendo al país. En la plenaria de la niñez de la Cámara de Representantes queda en evidencia una práctica que no puede seguir: venir, marcar registro y desaparecer. Aquí no se trata de cumplir con una foto o una firma, se trata de trabajar por Colombia, de debatir, de proponer y de responderle a la gente que nos eligió, especialmente cuando se trata de los niños y las niñas.
Lo que vimos es una vergüenza nacional. De más de 290 congresistas, apenas unos pocos presentes al momento de verificar el quórum. ¿Entonces qué les interesa? ¿Qué causa sí merece su presencia? Ni siquiera la niñez logra convocar a quienes deberían estar aquí cumpliendo su deber. No podemos seguir metiendo a todos en el mismo costal: aquí hay quienes sí trabajamos, pero también hay una gran ausencia que le está fallando al país.
Por eso voy a presentar una reforma a la Ley Quinta. Esto no puede seguir siendo un saludo a la bandera. El que no trabaje, que responda. El que no cumpla, que se le descuente. Porque esto es plata de los colombianos y se tiene que respetar. Colombia necesita un Congreso presente, serio y comprometido con su gente, empezando por sus niños y niñas.



