Hoy dejé una constancia en la Cámara de Representantes, con total sinceridad, aunque sé que puede incomodar, sobre una situación que no podemos seguir normalizando: el ausentismo parlamentario y su impacto en el trámite de los proyectos de ley.
Regresamos a trabajar el 17 de marzo y hoy, 26 de marzo, ya entramos en receso hasta el 7 de abril. Pero lo más grave: estábamos citados a las 8:00 a.m. y solo hasta las 9:40 a.m. se logró el quórum. A esa hora éramos apenas 94 de 188. ¿Dónde estaban los demás?
Cada retraso es tiempo perdido para debatir y aprobar soluciones que el país necesita. Aquí tiene que haber responsabilidad y compromiso. No es aceptable llegar tarde o no asistir y aun así recibir salario.
El Congreso debe dar ejemplo. Y hoy, claramente, por la irresponsabilidad de algunos no se esta dando.



