Este debate contó con la participación de todos los partidos y el análisis de múltiples proposiciones de ajuste. Sin embargo, el resultado final no alcanza a cubrir las necesidades reales del país: educación, salud, vivienda, apoyo al campo, infraestructura vial, acueductos, alcantarillados, derechos humanos y la Defensoría del Pueblo, entre otros sectores que siguen esperando mayores inversiones.
Desde nuestra curul, solicitamos recursos para la infraestructura y los servicios públicos, especialmente para la vía Bogotá – Villavicencio, donde pedimos 2.5 billones en primera estancia y 700 mil millones en segunda, pero finalmente solo se aprobaron 100 mil millones de pesos, según lo indicado por el Ministro de Hacienda.
El presupuesto no puede ser un documento de papel. Debe reflejar cifras reales, con base en la proyección del recaudo, que hoy ronda los 550 billones de pesos. Por eso, insistimos en la necesidad de pensar en una nueva ley de financiamiento que garantice la sostenibilidad de los programas y proyectos del país.
Seguiremos insistiendo en más recursos para la infraestructura vial, para la gestión del riesgo y para las comunidades que tanto lo necesitan.


