Estar en el territorio, caminar junto a las comunidades y escuchar sus testimonios de primera mano, no se compara con ver la problemática desde una pantalla.
Aquí se siente el dolor, la incertidumbre y la necesidad urgente de soluciones reales.
Estamos trabajando en la construcción de un plan de acción para mitigar esta situación, buscando respuestas rápidas y efectivas que protejan a las familias, los cultivos y la vida rural que hoy se encuentra en riesgo.
Hacemos un llamado al Gobierno Nacional y Departamental para que no le den la espalda a estas comunidades que hoy claman por ayuda.


