Ser normalista no es solo un título, es una manera de entender la vida, de comprometerse con la formación de generaciones y con la transformación de nuestra sociedad. Todo lo que soy como educador y líder lo debo, en gran parte, a la disciplina, la visión y los valores que me inculcó la Normal Superior.
Gracias a la Normal por su legado, por seguir inspirando y formando maestros con pasión y entrega. Este reconocimiento lo recibo con orgullo, pero también como un compromiso renovado con la educación de nuestra región y de Colombia.


