Hoy 27 de abril de 2026 estamos en Villavicencio escuchando a quienes han construido el conocimiento del campo colombiano: funcionarios activos y veteranos de AGROSAVIA. Aquí se ha hablado con claridad sobre la resolución del Ministerio de Agricultura y su impacto en los bancos de thermoplasma, un tema sensible que no admite improvisaciones. AGROSAVIA es patrimonio científico del país, y lo que está en juego no es menor: es la investigación, la seguridad alimentaria y décadas de trabajo que no se pueden debilitar.
Por eso, desde la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes vamos a dar un debate de control político serio al Gobierno Nacional y al Ministerio de Agricultura. Aquí no se trata de discursos, se trata de cómo se van a proteger los recursos, cómo se va a garantizar la investigación y cómo se va a fortalecer, y no fragmentar, una entidad clave para el desarrollo rural del país.
Y hago una invitación clara: estos debates no pueden quedarse en Bogotá ni en los escritorios. El campo colombiano merece ser escuchado. Los campesinos, la gente de a pie, quienes viven y trabajan la tierra, tienen que participar y ser parte de estas decisiones. Porque el futuro del agro no se define entre pocos, se construye entre todos los colombianos.



