Encendimos velitas, cantamos villancicos y, lo más valioso, compartimos tiempo con ellos: escuchándolos, conociéndolos y disfrutando de su sabiduría. Estos momentos sencillos son los que verdaderamente llenan el corazón.
Quiero agradecer de corazón a quienes cuidan y acompañan a nuestros adultos mayores cada día: al personal del Centro Vida, a las enfermeras y a todas las personas que hacen posible este espacio. Gracias por su entrega y por cuidar con amor a quienes nos lo han dado todo.


