En el marco del 6.º Congreso de CONFETUR, tuvimos la oportunidad de asistir y participar en el panel gremial “Desafíos estructurales y prospectiva del turismo internacional y nacional: hoja de ruta para el nuevo gobierno de Colombia”, donde compartí una reflexión que no podemos seguir ignorando.
Desde nuestra experiencia en el departamento del Meta, expusimos cómo hace algunos años el tradicional “paseo de olla” hacía parte de nuestra cultura y de la cotidianidad de muchas familias. Hoy, por múltiples razones, ese plan prácticamente ha desaparecido: los ríos ya no son los mismos, y en muchos casos, simplemente han dejado de existir.
Y lo más preocupante es que no se trata de una realidad aislada. Recorremos Colombia y el panorama se repite: se nos están acabando los ríos, los nevados, las lagunas, los humedales; estamos perdiendo nuestra fauna y flora… incluso el Amazonas evidencia señales alarmantes.
Por eso, el llamado hoy es claro y directo: no basta con preguntarnos qué están haciendo el gobierno o las grandes empresas. La pregunta debe ser también qué estamos haciendo cada uno de nosotros. La defensa de nuestros recursos naturales no puede quedarse en el discurso; es una responsabilidad colectiva.
Aquí se está definiendo el futuro del turismo, de nuestra economía y, sobre todo, de las próximas generaciones.


