Acompañamos el Proyecto de Ley 410 de 2025 porque creemos en su propósito: fortalecer el campo y dignificar la vida de quienes lo trabajan.
Pero apoyar también es preguntar, cuestionar y exigir que funcione en la realidad.
¿Cómo va a operar la cofinanciación si durante décadas municipios, departamentos y nación no han respondido como deberían?
¿Cómo se garantiza productividad sin vías, sin transporte para sacar la cosecha y sin infraestructura adecuada?
Hoy el campesino no solo produce: también enfrenta carreteras en mal estado, falta de logística y mercados que no le pagan lo justo.
De las más de 800 plazas de mercado en Colombia, la mayoría no están al servicio de quienes producen.
Y mientras tanto, el valor agregado sigue quedándose en manos de terceros.
Por eso este proyecto debe ir más allá del papel: debe incluir a alcaldías, gobernaciones, gremios, acceso a tecnología y soluciones reales para la transformación de los productos en el territorio.
Apoyamos, sí. Pero necesitamos respuestas claras para que el campo deje de resistir… y empiece a prosperar.



