Un recorrido de apenas 90 kilómetros, que debería durar 3 horas, hoy puede tomar hasta 10 horas. Y lo más indignante: los conductores deben pagar tres de los peajes más costosos del país por una carretera llena de derrumbes, pasos restringidos y más de 130 puntos críticos.
Ayer lo vivimos en carne propia. Salimos a las 6:00 p.m. de Villavicencio y llegamos 10 horas después.
¿Dónde están las soluciones? ¿Quién responde por los recursos que pagamos en los peajes? ¿Por qué seguimos entregando vías en concesión a empresas que no cumplen con su deber de mantenimiento?
El Ministerio de Transporte, la ANI, la Concesionaria, y la Policía de Carreteras no pueden seguir ignorando una realidad que afecta a todos: ganaderos, agricultores, transportadores, comerciantes, familias enteras. Esta situación no solo retrasa el progreso del Llano, sino que pone en riesgo la vida y la economía de toda una región.
Invitamos nuevamente al Gobierno Nacional para que revise los contratos de concesión, la política de peajes y la falta de responsabilidad frente a obras como el puente de Chirajara o el túnel 13.
Es momento de hacer un frente común. No más indiferencia. No más silencio.
La Orinoquia merece respeto, vías dignas y un desarrollo real.