Es muy fácil opinar desde la comodidad de una silla, desde un café o desde un centro comercial. Desde ahí todo parece sencillo… pero otra cosa muy distinta es estar en el territorio, actuando por la paz y enfrentando una realidad compleja, dura y muchas veces dolorosa.
Hoy el país vive un conflicto con múltiples variables: narcotráfico, desplazamiento por la tierra, por los minerales, por el petróleo, grupos armados ilegales y sectores que viven de la guerra porque para ellos el negocio está por encima de la vida. Resolver esto no es fácil, y menos aún cuando durante años a millones de colombianos se les negaron oportunidades reales para realizarse como seres humanos.
En esta plenaria hemos escuchado muchas críticas, pero muy pocas propuestas. Colombia no necesita más discursos vacíos; necesita alternativas prácticas, soluciones reales y voluntad política.