Hoy fuimos citados a la plenaria de la Cámara de Representantes a la 1:00 p.m. para debatir uno de los proyectos más importantes para el país: la Jurisdicción Agraria. Sin embargo, después de más de dos horas de discusiones y constancias, cuando por fin correspondía abordar el proyecto, se rompió el quórum y se levantó la sesión.
No estamos hablando de cualquier iniciativa. Se trata del proyecto de ley que busca definir las competencias de la Jurisdicción Agraria y llevar justicia al campo colombiano, especialmente a nuestros campesinos y campesinas, históricamente olvidados.
Lo que ocurrió hoy no puede normalizarse. Es un mensaje político claro: hay sectores que prefieren evadir el debate antes que dar la cara y asumir una posición frente a un tema tan sensible como la tierra y la dignidad del campesinado.
Aquí no vinimos a escondernos. Vinimos a debatir, a proponer y a votar. Si hay desacuerdos, que se den de frente, en democracia, no levantándose del recinto para bloquear las decisiones.
Junto al Representante a la Cámara por Boyaca, Jaime Raúl Salamanca, hacemos un llamado a la ciudadanía pues es momento de estar atentos, de exigirle a sus congresistas que cumplan su labor y de identificar quiénes están realmente comprometidos con el campo colombiano.
La Jurisdicción Agraria es una causa política por la justicia social, por la paz territorial y, especialmente, por la dignidad de la mujer campesina. Colombia merece un Congreso que esté a la altura de estos retos. ![]()



