Hoy, en el Salón Elíptico, en pleno homenaje a las víctimas, hay algo que no puedo callar. De 187 congresistas y 106 senadores, no alcanzamos a ser ni 40 o 50 presentes. Y lo más duro es que muchas víctimas vienen desde lejos, con esfuerzo, con esperanza, esperando encontrar aquí respaldo… y se encuentran con sillas vacías.
Me da pena con las víctimas, pero también con el país. Y lo digo con respeto: felicito a los compañeros que sí están, que hacen presencia, que dan la cara. Pero son muchos más los que no están, y eso no lo puedo compartir.
No podemos seguir en lo mismo: discursos, homenajes y palabras bonitas, mientras en la realidad falta compromiso. Las víctimas merecen presencia, respeto y acciones concretas. He dicho



