Fuimos enfáticos en señalar que estos recursos deben contar con una vigilancia estricta y transparente. La experiencia en el departamento del Meta es clara: recursos importantes que llegaron en el pasado no se vieron reflejados en el desarrollo de los territorios ni en el bienestar de las comunidades.
Y hoy surge una pregunta fundamental si las regalías serán administradas directamente por alcaldes y gobernadores, ¿quién va a auditar estos recursos?, ¿quién garantiza su correcta ejecución?
No se trata solo de descentralizar, sino de hacerlo con responsabilidad. Seguiremos insistiendo en mecanismos de control efectivos, transparencia y buen uso de los recursos públicos.
Porque los recursos son de la gente, y deben traducirse en bienestar real.



