Además, le hicimos un llamado al Ministerio de Agricultura para que en una alianza institucional, lleguen con garantías reales al campesinado colombiano.
Se debe trabajar para que esos hombres y mujeres que labran la tierra puedan tener una vida justa, digna, con acceso a educación, salud e infraestructura que fortalezca la producción. Porque si no hay vías, escuelas, ni centros de acopio, ¿de qué sirve producir?
Es hora de que la política pública responda a las necesidades reales de los campesinos y productores que alimentan al país, porque vivir en el campo no debería ser un sacrificio.


